El Pulpo á feira o a la gallega es uno de los platos estrella de la gastronomía gallega. Raro es el lugar donde no lo preparan y alegra los paladares de los que lo degustan, un plato recomendable para todos los viajeros que nos visitan gracias al Camino de Santiago.

Cómo llegó el pulpo al interior de Galicia

Este cefalópodo que ahora forma parte de la cultura gallega no siempre tuvo tan buena fama. Hay que remontarse al S. XII para conocer más de fondo cómo se hizo un hueco en la vida socio-gastronómica y para ello hay que hablar de la vida monástica y el gran papel que juegan los monjes en la historia de manjar .

La figura de Diego Arias

Gracias a los documentos bien conservados de los monjes de la época hay archivos donde se menciona a un noble, Diego Arias un fiel capitán de Doña Urraca quien por sus servicios y grandes hazañas a la corona recibió el Coto de Marín, pueblo costero de la provincia de Pontevedra. En esas tierras permaneció hasta la muerte de su esposa momento en que la tristeza se apodera de él y decide abandonar la costa y hacerse monje en el interior en el Monasterio de Oseira en Cea, Ourense. Es entonces cuando se comienza a tener archivos documentales de cómo se conectó el puerto de Marín con el interior. Una vez que D. Arias se ordena monje todos sus bienes del Coto de Marín pasan a formar parte de la Abadía de Oseira.

 

Monasterio de Oseira – donde se retiró el noble D. Arias

Llegada del pulpo al interior de Galicia

Es entonces cuando el pulpo empezó a llegar al interior de Galicia en forma de pago comercial de las gentes de Marín por el usufructo de las propiedades del Coto de Marín, que era ya de los monjes. Se pagaba en dinero y en especies siendo muchas de ellas fruto del mar de la zona. El pulpo era un producto de fácil conservación y traslado (ya fuese curado o seco) y ya que en la época se entendía como un pescado pobre llegaba en grandes cantidades a la zona. Es entonces cuando los monjes decidieron a repartirlo entre los feligreses para consumo y venta.

Nacimiento del pulpo á feira

Poco a poco va cobrando importancia y en las ferias mensuales de ganado se preparaba para la venta. Nacen de ese modo los famosos cocineros de pulpo los “pulpeiros” y “pulpeiras” y el nombre del famoso plato: Pulpo á feira, que en castellano quiere decir “Pulpo a la feria”, al estilo de aquellas ferias donde se preparaba ya como hoy en día.

 

Pulpo á feira con cachelos

Por ello, los pulpeiros y  pulpeiras de tierras de interior han ido heredando de generación en generación la manera de prepararlo como se hacía allá por el S. XII: hervido 10 minutos y  dejándolo reposar durante dos horas, luego se trocea y se sazona con pimentón, sal gorda y aceite de oliva.

Sin duda tienen la fórmula secreta de los frailes de la época y por ello, aunque paradójico, es por lo que el mejor pulpo se come en el interior de Galicia.

 

Pulpeiro

El Camino de Santiago y el pulpo á feira

Para aquellos que hagan el Camino de Santiago reponer fuerzas, tras una etapa dura en bicicleta, con pulpo es una de las mejores recompensas. En Melide por donde pasan todos aquellos que hagan el Camino Francés tienen lugares de gran fama como la Pulpería Ezequiel o A Garnacha que con sus casi 600 metros cuadrados es casi la pulpería más grande del mundo.

Pulpería A Garnacha, Melide

A lo largo de todo el Camino de Santiago por tierras gallegas se puede disfrutar este gran plato y una vez que se pisa suelo en Santiago de Compostela es una de las grandes recompensas que esperan a todos los peregrinos tras recoger la Compostela y visitar la ansiada tumba del Apóstol dentro de la Catedral de Santiago: un buen plato de pulpo á feira con un buen vino, buen provecho!