Preparación para el Camino de Santiago

Un adecuado mantenimiento, cambios de aceite y revisiones periódicas son la base de la longevidad de un motor; entonces ¿por qué no debería aplicarse el mismo principio para el motor que impulsa la bicicleta? Es decir, nosotros a mismos.

Una preparación adecuada permite que todos puedan acercarse a la practica del ciclismo, deporte excelente que nos proporciona aventura y diversión, permitiéndonos afrontar viajes como el Camino de Santiago u otras rutas en bici sin dificultad.

Un paseo en bicicleta no pretende ser una competición, eventualmente llegará ese momento, pero hasta los grandes campeones comenzaron con pequeños pedaleos y tuvieron necesidad de una preparación constante para dar lo mejor de sí mismos.

La preparación, base de todo entrenamiento, abarca muchos aspectos y no sólo significa esforzarse en los pedales durante kilómetros y kilómetros.

Pensar en la salud

En primer lugar, para empezar a practicar ciclismo, hay que pensar en un aspecto fundamental como es la propia condición física.
Es necesario, e incluso indispensable, conocer los límites que, como es sabido, varían de persona a persona.

Un buen examen médico es una recomendación necesaria si deseas empezar a pedalear con un poco de coherencia y seriedad. Algo que debería ser normal también para quien no pedalea, es pensar en la salud y llevar a cabo un examen médico periódico (al menos anualmente) y realizarse un serio chequeo y una serie de pruebas médicas que incluyan:

– Análisis de sangre;
– Análisis de orina;
– Examen cardíaco.

El médico de confianza es la persona más calificada para recomendar exámenes más específicos, un poco como los mecánicos recomiendan los controles del motor del automóvil.

En pequeñas dosis

Pensar en montar la bicicleta para recorrer cientos de kilómetros en rutas como la del Camino de Santiago sin entrenamiento previo, es definitivamente una mala idea. Entrenamiento significa empezar con pequeñas dosis; habituarse al sillín, por ejemplo, es algo que no todo el mundo piensa, pero no se debe pasar por alto debido a que la fatiga en la bicicleta no se siente solo en las piernas, cualquier ciclista que inicia una nueva temporada sabe, sin lugar a dudas, el significado del “callo” del sillín.

Además de esto, por supuesto, las piernas deben acostumbrarse al esfuerzo, a la resistencia y a las distancia que enfrentaremos día a día.

Es suficiente con comenzar a pedalear frecuentemente, alternando paseos cortos con otros un poco más largos.

Esta es una buena excusa para hacer muchas salidas ganando familiaridad con la bicicleta y el pedaleo; el constante ejercicio de piernas, además de brindar una buena preparación física, también es una buena ocasión para disfrutar de un momento para relajarse de la rutina diaria y disfrutar de los paisajes.

Entrénate entonces por etapas, comenzando en llanuras, los Pirineos pueden esperar. Trata de ser racional con el ciclismo, las condiciones ambientales también son un factor a considerar.

Ejemplo práctico?

Obstinarse en salir durante las horas más calurosas del verano, pedalear con insistencia intentando superar la resistencia de un día muy ventoso o pedalear con fuerza para tratar de acortar el “sufrimiento” de un ascenso.

El ciclismo es esencialmente un paseo para divertirse, así que tómate su tiempo y no te apresures, la consigna es serenidad!