Bicicleta barro

Pedalear en el barro es un arte, especialmente tratar de mantenerse en pie en las zonas más resbaladizas y peligrosas. En el Camino de Santiago en podrás encontrarte con este desafío y desde Camino en bici os contamos como manejar la bici en terrenos fangosos. 

Técnicas de conducción útiles para llevar la bicicleta mejor por senderos fangosos

Gestión del peso

Mantener el equilibrio en la bicicleta es una cuestión de gestión del centro de gravedad, y este aspecto es muy importante cuando se pedalea en el lodo un día lluvioso. Al ir cuesta arriba es mejor mover el peso sobre el asiento, para mantener la rueda trasera en el suelo y no perder tracción. Descargar el peso es una buena opción, pero al mismo tiempo hay que inclinarse hacia delante en el manillar, para no aligerar demasiado la rueda delantera, que podría levantarse.

Elige tu camino

Cuando se pedalea cuesta abajo es mejor evaluar el sendero y elegir la trayectoria a seguir, evitando grandes frenadas. La incertidumbre en la elección de la trayectoria puede llevar a frenadas bruscas, que puede resultar en una pérdida de adherencia y, como resultado en una lamentable caída.

Mantener la frecuencia de pedaleo

Para hacer frente a los tramos más mojados, resbaladizos o arcillosos es mejor eligir un cambio más corto, que permita mantener una alta frecuencia de pedaleo. Esto hace que sea más difícil “plantarse” en el barro, porque los pedales, al continuar girando, traccionan con ellos la rueda trasera.

Ser decidido

Las zonas más fangosas y resbaladizas por lo general se encuentran en los valles, o al final de un descenso e inmediatamente antes del comienzo de un ascenso. En estos puntos el agua se estanca y crea una gran cantidad de lodo y charcos. En estos casos, es mejor ser decidido y enfrentar el tramo a alta velocidad, eligiendo la trayectoria y manteniendo una alta frecuencia de pedaleo. De esta manera se disminuye el tiempo de pedaleo en la zona, disminuyendo así también la posibilidad de una caída.

Mojar las ruedas

En el caso de fango arcilloso, el que se pega por todas partes y cubre todas las piezas, es bueno buscar charcos de agua. De esta manera se consigue mojar el barro aferrado a las ruedas, evitando que se seque y haciendo que sea eliminado por la fuerza centrífuga producida por la rotación de las ruedas.

Conclusión

Pedalear en el barro es un aspecto de la bici que puede ser afrontado de manera segura y divertida, utilizando estos consejos. Nunca renuncies a una viaje en bici por temor a barro, perderías una gran cantidad de emoción y aventura.

 

Cómo llevar la bicicleta en terrenos fangosos :limpieza de la bici

Un último consejo: al finalizar tu recorrido, es importante lavar toda la suciedad de la bicicleta, ya que el barro es un elemento que no es bueno para el chasis y sus componentes, pudiendo deteriorar con el tiempo piezas clave.

 

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