Consejos bicicleta

Podría parecer una frase que nos decían de niños antes de salir a jugar, y suena casi ridícula por su banalidad. Pero no por banal deja de tener sentido:

Come antes de tener hambre, bebe antes de tener sed, detente antes de estar cansado.

Obvio, ¿verdad? En realidad no. Los alimentos, por ejemplo. Es muy fácil subestimar las necesidades calóricas que requiere un día pedaleando, incluso si vamos a una velocidad moderada. No hay que olvidar que ésta sigue siendo una actividad aeróbica, suave pero continua (en cada etapa se llega a pedalear incluso durante 5 o 6 horas). Si comemos del mismo modo que en un día de oficina, por la noche estaremos destruidos porque nuestro cuerpo acabará con las reservas y nos lo hará notar. El desayuno debe ser muy abundante y contener hidratos de carbono y alimentos ricos en agua y sales minerales, o no se llegará a la hora del almuerzo.

Para saber más: La nutrición adecuada para un viaje en bicicleta

La deshidratación es un peligro aún más grave. Con la actividad física y la sudoración, la necesidad de agua aumenta. No siempre sentimos sed (que ya es un síntoma), especialmente en los días no demasiado cálidos; por eso, el suministro de agua debe ser siempre abundante y constante. Las consecuencias de la deshidratación podrían ser graves, desde un simple agotamiento a un golpe de calor. Trata de beber a menudo y en pequeñas cantidades, no sólo agua, sino también té y zumos para reponer los minerales.

Consejo para ruta en bicicleta: hidratarse

Consejos para ruta en bicicleta: hidratarse

 

También es importante saber cómo decir: “Ok, suficiente basta por hoy!“. El error más común es el de planificar una ruta, a menudo demasiado optimista, y luego hacer de todo por respetarla. Incluso si eso significa estresarse innecesariamente. Los últimos kilómetros del día, si estamos cansados, parecen eternos. La fatiga también puede hacernos tomar decisiones equivocadas. Es mejor parar y continuar a la mañana siguiente.

Con un viaje organizado por operadores expertos, esto no sucede, ya que cada etapa está pensada para que pueda realizarse sin mayores dificultades. La tentación en este caso es parar muy a menudo y querer conocer todos y cada uno de los hitos que hay en tu camino. Estudia la ruta, descubre cuáles son los puntos más interesantes para ver y consúltalos con tu organizador.

Viajar no es una carrera. No hace falta parar para conocer algún lugar específico; a veces, sólo con reducir la velocidad alcanza para verlo y redunda en un mejor recorrido: una vez que un lugar ha pasado, ya quedó atrás. Por otro lado, la bicicleta también puede ser demasiado rápida, por eso a veces es mejor parar un poco y bajar del sillín, porque probablemente casi nunca se vuelve a “ese” lugar.

Para y respira. Mira a tu alrededor y disfruta de lo que ves. Cada vez que veas un hermoso paisaje, detente para tomar una imagen; haz un desvío programado, sólo si vale la pena. Almuerza en un prado, no en el borde de la carretera. La bicicleta es sólo el medio, el viaje es todo lo que te rodea.

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