Después de nuestro primer artículo sobre Edvard Munch y Oslo, de sorprenderte con «El grito» en la National Gallery, ver la impresionante colección de obras de Munch en el Museo Munch en Tøyen y visitar su hogar y estudio en Ekely, tal vez sea momento de buscar más fuera de Oslo.

Edvard Munch, como es sabido, era un alma inquieta. La paz mental que nunca encontró en la gran ciudad, la buscó fuera de ella en los idílicos archipiélagos del fiordo de Oslo y en mansiones campestres, con nuestro viaje en bicicleta por el fiordo podrás conocer todos estos lugares.

Un amor turbulento

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Alrededor de una hora de viaje desde el centro de Oslo se encuentra Åsgårdstrand. Una hermosa y pequeña ciudad situada entre Horten y Tønsberg, donde se puede encontrar una variedad de galerías y tiendas de artesanías.

Desde mediados de la década de 1880, Munch pasó varios veranos allí. Una historia de amor turbulenta dio lugar a una serie de cuadros – tales como «Melancolía«, «Dos personas«, «La Voz«, «Separación» y una de sus obras más famosas, «Muchachas en el muelle«.

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Munch compró una casa en Åsgårdstrand donde, desde 1947 funciona un museo a él dedicado y está abierto al público. También hay paseos guiados en verano, proporcionando una visión única de la vida que Munch vivió en esta ciudad.

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Un cambio de escenario

Años después de los veranos en Åsgårdstrand, Munch se encontró a sí mismo en el lado opuesto del fiordo de Oslo. Si se realiza el corto viaje en barco de Horten a Moss, se puede visitar Jeløya.

Munch vivió allí en la majestuosa mansión Grimsrød de 1913 a 1916, donde pintó la vista desde el jardín, los encantadores paisajes de la península, sus perros, y los operarios del vidrio que pasaban en su camino a casa.

En el hermoso entorno del archipiélago se puede caminar y sentir las impresiones que inspiraron a Munch muchos trabajos a lo largo de su carrera.

Fotos vía Visit Norway