Recién llegados al hotel para comenzar nuestra aventura del Camino de Santiago Francés en grupo y en bici,  ya se palpa la emoción: una nueva experiencia nos espera!  Después de las presentaciones, revisamos ansiosos la documentación y el itinerario. No dejan de surgir nuevas preguntas e incertidumbres, como es de esperar estamos deseando partir e ir poco a poco conociendo nuestro Camino de Santiago.

 

El Camino de Santiago en grupo desde León

El primer día, antes de comenzar el Camino en bici, nos ponemos rápidamente a revisar toda la documentación y devorar la guía del Camino buscando perfiles, localizaciones y pueblos que iremos conociendo. Más tarde, comprobamos todo nuestro equipamiento y dejamos ya las bicis ajustadas a nuestro gusto; una vez tenemos todo preparado, las guardamos a buen recaudo. Mañana será la primera toma de contacto. No es una etapa excesivamente dura, pero son casi 55 km hasta Astorga y debe estar todo a punto.

Sin apenas dilaciones decidimos cenar temprano, mañana nos espera un largo día y queremos madrugar. Así que antes de las 21 estamos ya dispuestos y sentados a la mesa. La cena tiene lugar en el hotel donde nos alojamos, comenzamos a intercambiar primeras impresiones y a conocernos poco a poco. Aunque empezamos muy temprano a cenar, cuando nos percatamos se había alargado la sobremesa hasta casi cerca de la media noche. Nos despedimos y rápidamente a la cama, mañana comienza el pedaleo y hay que estar en plena forma.

 

Puente de Órbigo

León > Astorga

Nos tomamos muy en serio el desayuno ya que necesitaremos fuerzas para afrontar los 55 km. Nos abrigamos un poquito, aunque está soleado la mañana se presenta fresca. Con el paso de las horas se irá templando el día, acompañándonos un sol estupendo.

Partimos desde la Catedral de León, donde hacemos una foto obligada antes de empezar el Camino de Santiago en grupo y en bici. Comenzando el pedaleo, poco a poco se van encontrando sensaciones. La salida de León resulta un poco tediosa con el tráfico y los semáforos. Continuamos hasta llegar a La Virgen del Camino donde nos desviamos dirección a la Villar de Mazarife, ya podemos rodar por senderos entre llanos campos de secano y viendo de primera mano los paisajes Leoneses.

 

Catedral de León

Siguiendo con nuestra crónica del Camino, dejamos atrás los páramos de León para alcanzar Órbigo y su singular puente medieval. Para nuestra sorpresa nos encontramos con una animada feria Folclórica de Bailadores Leoneses. Un pequeño receso, unas fotos y entre jotas cruzamos el puente para continuar nuestro camino.

La última subida siempre es eterna, al fin llegamos a Astorga. Muy temprano y sin entrar al hotel decidimos que queremos devorar un menú del peregrino. En la plaza del pueblo, ya con la calma de la etapa finalizada y el estómago lleno, hablamos del transcurso de la etapa, las anécdotas y sobre la que nos espera mañana. Ni más ni menos que la Cruz de Ferro. Aprovechamos lo que nos queda de tarde para conocer Astorga, su muralla, su magnífica Catedral y el espectacular Palacio Gaudí, perdernos un poco por la ciudad y sobre todo reponer fuerzas. Alguno incluso no deja pasar la ocasión de una buena siesta.

Palacio de Gaudí, Astorga

Astorga > Ponferrada

Amanece en Astorga con alguna nube pero no amenaza con lluvia, nos levantamos temprano ya con nuestras fuerzas renovadas después de un generoso desayuno en el hotel. Cogemos nuestras monturas y emprendemos el camino que nos llevará hasta Ponferrada. Hoy se presenta una etapa muy dura coronando la Cruz de Ferro, será la etapa con mayor desnivel positivo acumulado:

  • La Cruz de Ferro está en el punto más alto del camino, a 1550m de altitud
  • Se trata de un «milladoiro» (montículo de piedras) con una pequeña cruz erguida en un mástil de 5 metros
  • Diversas leyendas sitúan su origen en época prerrománica, aunque su origen es incierto
  • Tradicionalmente cada peregrino deja su piedra en el montículo y con ella sus pecados. Importante! la piedra ha de tener el tamaño del pecado y hay que transportarla desde el inicio.

Parada de rigor en Rabanal del Camino, antes de emprender la parte más dura de la subida. Reponemos nuestras fuerzas tomando un café, un tentempié y a por la Cruz de Ferro.

Cruz de Ferro

Larga y constante subida, sin apenas descanso, más que un par de falsos llanos interminables; finalmente, al fondo se ve la Cruz de Ferro. Un grupo de peregrinos, henchidos de júbilo, coronan la enorme montaña de piedras agitando los brazos y sacando fotos desde todos los ángulos. Nos unimos a ellos compartiendo nuestro orgullo y tras un momento de euforia, pronto nos llama nuestra atención el reloj analemático que se encuentra al lado de la capilla. Después de comprobar si estaba en hora, emprendemos la bajada hasta Molinaseca. Prueba de fuego para nuestros frenos, llegamos con la cara tersa y las manos entumecidas.

Reloj analemático

Ya en Molinaseca apenas quedan 15km hasta Ponferrada, decidimos que es un buen lugar para comer. A pie de río Meruelo, con el Puente de los Peregrinos al fondo. Comemos plácidamente comentando aventuras y desventuras hasta que, ya reposada la comida, decidimos es buen momento para retomar el camino. Duro se hace retomar el camino después de una buena comida, sin más descanso que las paradas para las fotos de rigor llegamos a Ponferrada. Pronto nos encontramos de frente con el imponente Castillo de los Templarios, construido en el S. XII sobre un castro. Tras un breve callejeo llegamos al ansiado hotel, hoy la etapa ha sido larga y dura. Toca ducha y cena temprano, para mañana estar a punto. Pues tenemos al día siguiente la etapa reina, la subida a O Cebreiro.

Ponferrada > O Cebreiro

Hoy ya se pegan un poco más las sábanas, se nota el cansancio de los días anteriores. Tenemos ante nosotros la etapa más dura con rampas de un desnivel de hasta el 16%, con una media nada desdeñable del 8%. En poco más de 8 km ascenderemos unos 700m, de 616 a 1330m.

 

Castillo de los Templarios de Ponferrada

La primera parada la hacemos en Villafranca del Bierzo, café de rigor y a estirar las piernas un poco. Ya pasa factura el esfuerzo realizado y el cansancio comienza a aflorar, nos sobreponemos y afrontamos lo que queda de etapa con valentía. Decidimos realizar otro pequeño descanso justo antes de la subida, nos reagrupamos en un pequeño bar a pie del camino. Aprovechamos para hidratarnos y comer un poco para afrontar con energía la subida.

Salimos, un breve llaneo juntos, pasamos un pequeño puente, giramos y repentinamente nos encontramos sin apenas percatarnos en una fuerte pendiente de en torno al 10%, que poco a poco se encrudece. El grupo se empieza a estirar, cada uno busca su ritmo y afronta la subida dosificando sus fuerzas. A los pocos metros las distancias ya se amplían notablemente.

Subida a O Cebreiro

Continúa sin descanso, no hay lugar sin pendiente, se avanza paulatinamente buscando un pedaleo fluido y constante, de vez en cuando se levanta la cabeza aparece una vista impresionantes montañas gallegas y leonesas, estamos en los Ancares. Continúa cada uno a su ritmo poco a poco y sin descanso, buscando a cada giro con rápida mirada al fondo el alto de la montaña. Se hace de rogar. ¡Al fin! Al fondo se divisa la cima, una vez va coronando poco a poco se pueden ver las casitas de piedra al fondo. Estamos en O Cebreiro.

Cónica del Camino de Santiago - O Cebreiro

Pallozas en O Cebreiro

Llegamos, agotados, exhaustos, rápidamente buscamos un lugar para el merecido descanso. Ya relajados charlamos al lado de las pallozas y con su iglesia al frente. Iglesia prerrománica de Santa María de s IX, lugar emblemático de peregrinación. Con un gran y distendido ambiente peregrino en el pueblo, nos enorgullecemos de la gesta intercambiando experiencias y conociendo a otros peregrinos con los que intercambiamos impresiones.

Después de una tarde distendida, decidimos ir al hotel y cenar temprano. Hoy ha sido la etapa posiblemente más dura del camino y ya se ansia un buen descanso, mañana nos espera una etapa de transición hasta Sarria.

O Cebreiro > Sarria

La salida desde O Cebreiro, con sus imponentes vistas de los Ancares nos hace olvidar la dureza del camino que tuvimos el día anterior. Emprendemos el camino que nos llevará hasta la villa de Sarria. Pero no se va a presentar fácil la etapa, nos esperan la subida al alto de San Roque y al alto de O Poio. A pesar del cansancio ya resulta más cómodo el Camino y después de las etapas anteriores una vez se corona el alto de O Poio a 1335m, ya parece corta la subida, después de lo vivido en las etapas anteriores. Después de una breve parada nos reagrupamos y preparamos para un largo descenso de 15 km hasta Triacastela.

O Cebreiro

Siempre puntuales al café, después tanto subir montañas se agradece una gran bajada y si es con las vistas del Monte Oribio mejor. No nos queda más remedio que parar en Triacastela a saborear un buen café y desentumecer los músculos, mientras decidimos que alternativa coger para llegar a Sarria. Al final nos decantamos por Samos, es más larga pero bien merece la pena la visita al monasterio de San Julián de Samos, templo Benedictino fundado en el s VI.

Monasterio de Samos

Llegamos a Samos, después de un camino rompe piernas con constantes subidas y bajadas que no dan tregua a nuestras maltrechas piernas. Una vez frente a la fachada tomamos las pertinentes fotos del fabuloso monasterio y decidimos entrar, aprovechamos y de paso sellamos la Credencial. Continuamos el camino hasta Sarria, sin encontrar largas llanuras como era de esperar, para finalizar la etapa y al cabo descansar. Mañana nos espera Melide a 65 kilómetros, será la etapa más larga y las fuerzas ya flaquean. Por eso lo mejor, es un buen aporte proteico y el pulpo a la gallega con cachelos es la mejor opción, no cabe duda.

Sarria > Melide

Al día siguiente nos levantamos con ánimo renovado. Desayunamos tranquilamente, hoy no saldremos tan temprano como de costumbre, las prisas nunca fueron buenas consejeras. Para empezar, nada más salir de Sarria. Emprendemos la subida a Barbadelo, una fuerte subida de unos 300m y zonas con el 17% de pendiente, una buena ayuda matutina para entrar en calor. Continuamos con un sube y baja implacable, hasta el largo descenso a Portomarín. Por supuesto siempre a tiempo para un buen café, no todo va a ser pedalear.

Portomarín, particular pueblo que debido a la creación de un embalse se trasladó monte arriba, puede verse aún el antiguo pueblo cuando el embalse se vacía. Lo singular de la Iglesia románica de San Xoan, no es su forma de torreón. Sino que la trasladaron piedra a piedra a su nueva ubicación. Una llovizna incómoda nos da la bienvenida y parece no quiere marcharse sin nosotros, finalmente antes de salir de Portomarín cesa y poco más tarde sale un sol radiante. Somos realmente afortunados, en los últimos días la predicción ha cambiado de lluvias puntuales a nubes y claros.

Crónica del Camino de Santiago en bici y en grupo - Poromarín

Portomarín

La bajada a Portomarín era el preámbulo de la dura subida que nos espera hasta Vendas de Narón, la afrontamos sin temor y poco a poco se van consumiendo los kilómetros. Parada obligada en Castro de Castromaior, importante yacimiento de la edad de hierro. Impresionantes vistas para tomar unas fotos y también dar un respiro a las piernas.

Castromaior

Parada a almorzar poco después de Vendas de Narón, comemos con un tiempo irreconocible al sol y después de una relajada sobremesa emprendemos camino. Llegar a Palas de Rei es un abrir y cerrar de ojos, sin apenas parar continuamos Melide está cerca. Estos últimos kilómetros serán demoledores, la última subida a Melide es la nota final de una etapa interminable. Pero ya tenemos una nueva muesca en nuestro manillar.

 

Ultreia

Breve paseo por Melide, ya no apetece más que un poco de esparcimiento y mucho descanso. Mañana es el último día, ya solo 53 kilómetros nos separan de la plaza del Obradoiro.

Melide > Santiago

Hoy todo el mundo aparece extremadamente puntual al desayuno, se notan las ganas, ya queda poco y no hay tiempo que perder. A pesar de la insistencia de la camarera hoy el desayuno ya es suficiente, preparamos todos lo bártulos y partimos sin demora buscando las flechas ávidamente. Próxima parada en Arzúa, etapa dura no por la distancia ni el acumulado sino por el constante sube y baja incansable y el desgaste que llevan las piernas.

En Arzúa ya es muy notable el ambiente del Camino de Santiago, aquí se une el camino Francés con el del Norte confluyendo ya hasta Santiago de Compostela. Nos dejamos llevar hasta Amenal con una empinada subida, donde el cansancio ya hace mella. Pedalada a pedalada se va consumiendo, pensando en el ansiado final y entre efusivos saludos a peregrinos llegamos al final.

Monte do Gozo

Monumento de Monte do Gozo

Solo la subida a O Monte do Gozo nos separa de Santiago de Compostela. Pasamos al lado de las instalaciones televisión rápidamente y con un par de giros emprendemos la última subida. Divisando ya al fondo un grupo de peregrinos alrededor de la capilla de San Marcos. Va apareciendo a su izquierda el Monumento al peregrino Monxoi, con multitud de peregrinos subiendo la colina para inmortalizar el momento. La emoción nos embarga podemos ver Santiago con su majestuosa Catedral al fondo. Breve receso en nuestro Camino en bici en el que las emociones vividas comienzan a embargarnos, continuamos ya solo quedan 5 kilómetros.

Llegada a Santiago de Compostela

Emprendemos el descenso, las grandes letras de Santiago de Compostela nos dan la bienvenida, se puede escuchar el sonido de gaitas y el ambiente festivo ya es palpable.

Continuamos adentrándonos en la ciudad, crecidos por nuestra gesta. No nos pasa desapercibido ningún otro peregrino. Saludamos con cierta complicidad, pero sin tiempo a entablar conversación. La Plaza del Obradoiro nos espera y no podemos hacerla esperar.

Entramos en la zona vieja, ya podemos apreciar la majestuosidad de la ciudad. Dejamos a nuestra derecha la Capela das Ánimas para llegar a la Plaza Cervantes donde tomamos un pequeño respiro. Avanzamos por la plaza de la Azabachería, rodando lentamente sin cesar de mirar a un lado y a otro. Llegamos a San Martín Pinario, el ajetreo se siente en la plaza pero nos embarga una sensación de tranquilidad, solo 100 metros nos separan. Podemos oír las gaitas anunciando la llegada en los soportales. Sin tiempo para apreciar la plaza continuamos. Pasando al lado de un hábil gaiteiro, ya vemos el Hostal de los Reyes Católicos.

Pisamos al fin la Plaza del Obradoiro, inmediatamente para girarnos y apreciar la fachada de la Catedral de Santiago. No se puede describir la sensación que nos embarga, después de más de 300km con mejores y peores momentos, hemos llegado. Exhaustos, quedamos un instante inmóvil justo antes de abrazarnos efusivamente con lágrimas en los ojos exaltando nuestra hazaña.

Buen Camino!