Rias Baixas

En el norte de España, en las Rías Baixas, Galicia, mientras pedaleamos para llegar a Santiago de Compostela, parando para admirar una catedral templaria, un arroyo o un paisaje de acantilados y faros, no podemos dejar pasar el disfrutar un sorbo de vino Albariño.

En esta exuberante y siempre verde región de las Rías Baixas, de tradiciones más célticas que latinas, las corrientes frías del océano Atlántico dan lugar a paisajes espectaculares donde el tiempo parece haberse detenido. Aquí, mientras pedaleas por senderos de tierra, tu mirada podrá perderse en grandes extensiones de viñedos de Albariño, una maravillosa variedad de uva blanca, orgullo de la enología española.

rias baixas

La variedad Albariño es una uva aromática con piel gruesa, tiene una alta tolerancia al frío y la humedad de los climas marítimos. La característica principal es su fuerte acidez, que se combina perfectamente con la cocina local con delicias como el pulpo, mariscos o los pimientos de Padrón.

Se cultiva con el sistema de emparrado y casi siempre se produce bajo monovarietales con la denominación DO (Denominación de Origen) Rias Baixas.

Esta dinámica denominación, ha crecido a ritmo creciente en los últimos 20 años, pasando de 237 hectáreas con 14 bodegas, a 181 bodegas y 3.969 hectáreas de viñedos. Otra denominación también importante es Ribeira Sacra que incluye las zonas del interior de Galicia. En esta área predominan especialmente las variedades de uva tinta, entre ellos el Mencia, auténtico hito de la viticultura de la Ribeira Sacra.

vinos

El Albariño es un vino con gran personalidad, con fuertes notas de fragancia, y muy sabroso. Estacionado unos años en bodega, desarrollará aromas cítricos, a heno y trazas de yodo.

Cuando se prueba la sensación de sal que se siente en los vinos jóvenes, vira con el tiempo a sensaciones salobres recordando, precisamente, la proximidad al mar; a continuación, surgen las notas de frutas maduras y flores como el jazmín.

La acidez, su primera característica, se destaca como fresca y denota una larga vida útil. Es un vino denso, intenso y huele a mar. Una copa de Albariño es un sorbo del territorio y de su gente.

Los recuerdos de fragancias y sabores del Albariño, se entrelazan con el eco de las heladas olas del Atlántico rompiendo en las desiertas playas de arena blanca sembradas de las conchas, que el peregrino hacia Fisterra (la punta norte de la costa) recoge en el camino como prueba de su peregrinación a Santiago de Compostela en bicicleta, en nuestro caso.