bici lluvia

Montar en bicicleta bajo la lluvia no es difícil o peligroso, ni requiere un gran sentido del equilibrio. Lo fundamental ante este fenómeno es aumentar el nivel de atención, porque muchas veces (principalmente en invierno), cuando llueve los parabrisas de los automóviles se empañan, disminuyendo la visibilidad de los conductores. Además, los baches en las calles o rutas se llenan de agua, ocultando el desnivel allí presente.

Veamos algunos consejos para llevar una bici cuando llueve:

Mirar siempre adelante: siempre se debe mirar adelante, pero a veces se tiende a mirar hacia abajo, hacia la rueda delantera, los pedales o el cuentakilómetros. Cuando llueve concentrar la atención sólo en la carretera, ya que la mente humana no es multitarea, por lo que sólo se concentra en lo que ve con los ojos.

Evitar las irregularidades del camino, tales como alcantarillas, señales en la calzada (rayas, flechas), raíces, etc.: conviene evitarlos ya que son resbaladizos y podrían provocar una caída.

Evitar las frenadas bruscas: en lugar de frenar repentinamente, frenar suave de manera progresiva, cargando el peso en la parte trasera. Se detendrá en el mismo tiempo y en la misma cantidad de espacio, pero se evitará el bloqueo de las ruedas.

Anticipar las maniobras con suficiente tiempo: Anticipar siempre las maniobras antes de lo que lo haría si no estuviera lloviendo, previniendo posibles circunstancias y moderando la velocidad en función de las condiciones. Solo con estar prevenidos evitaremos situaciones embarazosas.

Un secreto  y consejo: aceptar la existencia de la lluvia

Uno de los secretos para montar en bici de modo seguro cuando llueve, para no sentirla como una carga y no dejarla en el garaje, incluso también cuando el cielo está nublado, es cambiar nuestra forma de pensar. La lluvia no es un imprevisto, es algo natural. Así como hay sol, hay lluvia, o nieve o cualquier otro fenómeno atmosférico.

nieve bici

No es una conspiración contra nosotros los ciclistas, es sólo un aspecto de la vida en este planeta. Sólo hay que aceptarla como lo que es y disfrutar de las circunstancias.

Aprender a vivir la lluvia no como un contratiempo, sino como un aspecto diferente, se traducirá en una mejora considerable de la predisposición mental para conducir bajo la lluvia.

Debemos tener en cuenta las inclemencias también en la elección de nuestra indumentaria. Un correcto atuendo nos dará confort que siempre se traduce en una mejor sensación encima de la bicicleta, así pues vestirnos adecuadamente y… a pedalear!

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